Cuidado con las palabras, precisamente con las milagrosas. Con las milagrosas damos lo mejor, a veces enjambran como insectos y no dejan una picadura sino un beso. Pueden ser tan buenas como dedos. Pueden ser tan leal como la roca en la que pones tu trasero. Pero ellas puede ser margaritas y heridas.

A pesar de todo siento amor por las palabras. Son palomas que caen del techo. Son seis santas naranjas posadas en mi seno. Son los árboles, las piernas del verano, y el sol, su cara apasionada.

A pesar de todo me fallan a menudo. Es demasiado lo que quiero decir, demasiadas historias, imágenes, proverbios, etc. Pero las palabras no son bastante buenas, me besan las inadecuadas. A veces vuelo como un águila pero con las alas de un reyezuelo.

Pero intento tener cuidado y ser amable con ellas. Palabras y huevos hay que tratarlos con cuidado. Una vez rotos son cosas imposibles de reparar.

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