Ando buscando un verso que supiese parar a un hombre en medio de la calle, un verso en pie –ahí está el detalle– que hasta diese la mano y escupiese.
Poetas: perseguid al verso ese, asidlo bien, blandidlo, y que restalle a ras del hombre –arado, y hoz, y dalle– caiga quien caiga, ¡ahé!, pese a quien pese.
Somos la escoria, el carnaval del viento, el terraplén ridículo, y el culo al aire y la camisa en movimiento. Ando buscando un verso que se siente en medio de los hombres. Y tan chulo, que mire a Tachia descaradamente.

Hablo de lo que he visto: de la tabla y el vaso; del varón y sus dos muertes; escribo a gritos, digo cosas fuertes y se entera hasta dios. Así se habla.
Venid a ver mi verso por la calle. Mi voz en cueros bajo la canícula. Poetas tentempié, gente ridícula. ¡Atrás, esa bambolla! ¡Que se calle!
Hablo como en la cárcel: descarando la lengua, con las manos en bocina: «¡Tachia! ¡qué dices! ¡cómo! ¡dónde! ¡cuándo!»

Escribo como escupo. Contra el suelo (oh esos poetas cursis, con sordina, hijos de sus papás) y contra el hielo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s