Morir por las ideas, la idea es excelente, yo he estado a punto de morir por no haberla tenido, pues todos los que la tenían, multitud agobiante, aullando a la muerte, me han caído encima. Ellos han sabido convencerme y mi musa insolente, abjurando de sus errores, se ha unido a su fe, con un poco de reserva en todo caso: muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta, de acuerdo, pero de muerte lenta.

Juzgando que no hay peligro en la tardanza, vayamos hacia el otro mundo ganduleando por el camino, pues, si forzamos la marcha, sucede que se muere por unas ideas que no tienen futuro el día de mañana. Y si hay una cosa amarga, desoladora al entregar el alma a Dios, es darse cuenta que hemos equivocado el camino, que nos hemos equivocado de idea: muramos por las ideas, de acuerdo, pero de una muerte lenta de acuerdo, pero de una muerte lenta.

Los charlatanes que predican el martirio normalmente, por otra parte, se rezagan aquí abajo. Morir por las ideas, todo hay que decirlo, es su razón de vivir, y no se privan de ello. En casi todas partes se ve que superan fácilmente a Matusalén en la longevidad, y yo concluyo que ellos deben decirse, bajito: “Muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta
de acuerdo, pero de muerte lenta”.

A las ideas que reclaman el cacareado sacrificio las sectas de toda índole les ofrecen retahílas enteras y la cuestión se plantea a la victimas novatas morir por las ideas, esta bien, pero ¿por cuál? Y como todas se parecen entre sí cuando las ve venir, con su gran bandera, el sabio titubea y duda delante de la tumba. Muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta de acuerdo, pero de muerte lenta.

¡Y si aún bastasen algunas hecatombes para que finalmente todo cambiase, finalmente todo se arreglase! Después de tantas “grandes noches”(1), de tantas cabezas cortadas, ya tendríamos el paraíso sobre la tierra. Pero la edad de oro sin cesar se pospone, los dioses tienen siempre sed, nunca tienen suficiente y he aquí la muerte, la muerte que siempre vuelve a empezar… Muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta de acuerdo pero de muerte lenta.

Oh vosotros, los agitadores, oh vosotros los buenos apóstoles morid, pues, los primeros, os cedemos el sitio. Pero por favor, ¡Joder! ¡Dejad vivir a los demás! La vida es casi el único lujo aquí abajo, pues, finalmente, la Muerte está siempre vigilante y no es necesario ayudarle con la guadaña. ¡Basta de danzas macabras alrededor de los patíbulos! Muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta, de acuerdo pero de muerte lenta.

(1): Grandes noches: Revolución, movimiento social en el vocabulario de los anarquistas.

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