En nuestras sociedades dirigidas por la información y en las que se da por supuesto que el motor de las economías es el conocimiento -en una sociedad como ésta, cuyos éxitos económicos se consiguen gracias a la educación-, parece que el saber está fracasando, pues ya no garantiza el éxito, mientras que la educación también fracasa a la hora de cumplir su función: impartir ese saber. La visión de una movilidad social ascendente guiada por la educación, que neutralice las toxinas de la desigualdad haciéndolas soportables y convirtiéndolas en inofensivas, y la aún más desastrosa visión de la educación utiizada como medio para mantener en activo la movilidad social ascendente, son ahora dos visiones que están empezando a evaporarse de forma simultánea. Y con su desaparición, aquella excusa, propiciada y usada de modo común por nuestra sociedad en su esfuerzo por justificar sus injusticias, se va a encontrar en un serio aprieto.

En unas memorables palabras, Milan Kundera expresó lo que ha mantenido unida a la humanidad hasta el momento, y no es otra cosa que el hecho de que no tiene ningún otro lugar al que escapar. Cuán verdad es esto. Y quizá para nadie resulta más verdadero que para los jóvenes, este único apoyo del que dispone la humanidad en las tierras del futuro…Sea como fuere, algunos observadores franceses ya se están apresurando en profetizar la llegada de la “generación ni-ni” (“ni empleo, ni educación”), quizá la primera generación verdaderamente global.

Xavier Decros, ministro de Educación de Francia entre los años 2007 y 2009, anunció una gran reforma de la educación. Prometió “una nueva libertad a las familias” que favorecería “la igualdad de oportunidades”, al igual que iba a mejorar (realzar) la “diversidad social en escuelas y liceos”. Unos cuantos años más tarde, dos inspectores generales de escuelas descubrieron que en las mejores instituciones educativas había muy pocos alumnos de clases humildes, mientras que el grupo de estudiantes a los que se les habían concedido ayudas había desaparecido. La “mezcla social” de los niños en las escuelas se halla en disminución en todas partes, y el hecho es resultado de la unión de dos factores, por una parte el embourgeoisement de las escuelas de “categoría”  y por la otra la proletarización de las escuelas comunes. Y lo mismo sucedió con el resto de reformas que el ministro había proclamado como objetivos que alcanzar. Pierre Merle, profesor de sociología de la Universidad de Bretaña, analizó la totalidad del programa de la reforma educativa, y concluyó que las palabras usadas en los títulos de los sucesivos capítulos del programa (“Igualdad de oportunidades”, “Mezcla social”, “Derrota del analfabetismo”, “Asistencia a los niños con dificultades de aprendizaje”, “Rectificación de las prioridades educacionales”) ha sido una malversación. Los resultados obtenidos fueron exactamente los opuestos a los de la declaración de intenciones. Estaba claro que no podían cuadrar con la lógica del mercado, y se esperaba que éste fuera el responsable de orquestar la reforma…

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