20160317_170947(1).jpg

El tiempo y el espacio están íntimamente unidos y, en el tedio, el horror vacui temporal se convierte también en un horror loci, espacial, en el que el vacío del lugar me causa tormento. Del mismo modo que en el tedio situacional uno desea que el presente se esfume, también deseamos esfumarnos del lugar en que nos hallamos. Y, así como el tiempo literalmente hace implosión en el tedio existencial hacia una especie de presente eterno y opaco, también cuanto nos rodea se torna sin fuerza, y la capacidad de diferenciar entre lo próximo y lo lejano fracasa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s