Todo el mundo te recomienda experiencias

Vienen y te dicen que debes ordenar tu vida, hacer algo de provecho

¿no tienes planes?

O todo lo contrario

Que debes volverte loco y salir a vivir

Carpe diem

Unos y otros desde su poltrona

Desde su sopa caliente

Y su esposa sumisa que les cuida la prole

Es fácil así dar opiniones

Ójala y yo tuviera esa facilidad

Pero me conformaría con ser como Cecil Taylor

Una verdadera free

Y que todo el mundo me odiara por ser

La única persona

Que hace lo que quiere

Cuando quiere

Y como quiere

Y de repente aquel dolor intolerable en el ojo izquierdo, el lagrimeo y el mundo volviéndose turbio. Y tuerto: pues al cerrar un ojo, el otro automáticamente se entrecierra. Cuatro veces en el transcurso de menos de un año un objeto extraño agredió mi ojo izquierdo: dos veces basuritas no identificadas, una vez un grano de arena, otra una pestaña. Las cuatro veces tuve que acudir a un oftalmólogo de guardia. La última vez le pregunté al que cumple su vocación cuidando por así decirlo de nuestra visión del mundo: ¿por qué siempre el ojo izquierdo? ¿Es simple coincidencia?
Respondió que no. Que por normal que sea la vista, uno de los ojos ve más que el otro y que por eso es más sensible. Lo denominó ojo director. Y éste, por ser más sensible, toma el cuerpo extraño, no lo expulsa.
Quiere decir que el mejor ojo es aquel que al mismo tiempo es el más poderoso y el más frágil, el que atrae problemas que, lejos de ser imaginarios, no podrían ser más reales que el dolor insoportable de una basurita que hiere y araña una de las partes más delicadas del cuerpo. Me quedé pensativa.
¿Será que esto sucede sólo con los ojos? ¿Será que la persona que más ve, por lo tanto la más potente, es la que más siente y sufre? Y la que más se desgarra con dolores tan reales como una basurita en el ojo. Me quedé pensativa.

lautrec in bed

Tratemos de ser felices, recomiendo yo, chupando la miserable costilla humana.

Extraigamos de ella el líquido renovador,cada cual de acuerdo con sus inclinaciones personales.

¡Aferrémonos a esta piltrafa divina!

Jadeantes y tremebundos chupemos estos labios que nos enloquecen; la suerte está echada.
Aspiremos este perfume enervador y destructor y vivamos un día más la vida de los elegidos: de sus axilas extrae el hombre la cera necesaria para forjar el rostro de sus ídolos. Y del sexo de la mujer la paja y el barro de sus templos.

Por todo lo cual cultivo un piojo en mi corbata y sonrío a los imbéciles que bajan de los árboles.

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El tiempo y el espacio están íntimamente unidos y, en el tedio, el horror vacui temporal se convierte también en un horror loci, espacial, en el que el vacío del lugar me causa tormento. Del mismo modo que en el tedio situacional uno desea que el presente se esfume, también deseamos esfumarnos del lugar en que nos hallamos. Y, así como el tiempo literalmente hace implosión en el tedio existencial hacia una especie de presente eterno y opaco, también cuanto nos rodea se torna sin fuerza, y la capacidad de diferenciar entre lo próximo y lo lejano fracasa.

En época de siembra aprende, en tiempo de cosecha enseña, en invierno disfruta.

Guía tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

La senda del exceso conduce al palacio de la sabiduría.

La Prudencia es una vieja, rica y fea solterona cortejada por la Incapacidad.

Quien desea sin actuar engendra pestilencia.

El gusano cercenado perdona al arado.

Sumerge en el río a quien ama el agua.

Un necio no ve el mismo árbol que un sabio.

Aquel cuyo rostro no irradia luz no será jamas una estrella.

La Eternidad está enamorada de las producciones del tiempo.

La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza.

Las horas de la necedad las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las de la sabiduría.

Ningún alimento saludable se atrapa con redes o trampas.

En año de escasez recurre a número, peso y medida.

Ningún pájaro vuela demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

Cuerpo muerto no venga afrentas.

El acto más sublime es poner a otro por delante de ti.

Si el necio persistiera en su necedad se volvería sabio.

La Necedad es la capa de la bellaquería.

La Vergüenza es la capa del Orgullo.

Las Prisiones están construidas con las piedras de la Ley; los burdeles, con los ladrillos de la Religión.

El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.

La lujuria del chivo es la merced de Dios.

La furia del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es obra de Dios.

El exceso de tristeza ríe. El exceso de dicha llora.

El rugido de los leones, el aullido de los lobos, el bramido del mar tempestuoso y la espada destructora son porciones de eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre.

El zorro condena la trampa, no a sí mismo.

Los gozos empreñan. Las tristezas paren.

Que el hombre porte la piel del león; la mujer, el vellón de la oveja.

El pájaro un nido, la araña una tela, el hombre amistad.

El necio egoísta y sonriente y el necio sombrío y hosco serán tenidos por sabios para que puedan ser un bastón de mando.

Lo que ahora está probado en otro tiempo sólo se imaginó.

La rata, el ratón, el zorro y el conejo observan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante observan los frutos.

La cisterna contiene; la fuente desborda.

Un pensamiento colma la inmensidad.

Estate siempre dispuesto a decir lo que piensas, y el hombre deshonesto te evitará.

Todo lo que es posible creer es una imagen de la verdad.

El águila nunca perdió tanto tiempo como cuando accedió a aprender del cuervo.

El zorro se abastece a sí mismo, pero Dios abastece al león.

Piensa por la mañana. Actúa la mediodía, Come al atardecer, Duerme de noche.

El que ha padecido tu abuso te conoce.

Como el arado sigue a las palabras, así Dios recompensa las plegarias.

Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción.

Espera ponzoña del agua estancada.

Nunca sabes lo que es suficiente hasta que no sabes qué es más que suficiente.

¡Escucha el reproche del necio! ¡Es un título de realeza!

Los ojos de fuego, la nariz de aire, la boca de agua, la barba de tierra.

El débil en coraje es fuerte en astucia.

El manzano jamás le pregunta al haya cómo debe crecer, ni el león al caballo cómo hacerse con su presa.

El que recibe con gratitud cosecha con abundancia.

Si otros no hubieran sido necios, nosotros lo seríamos.

El alma del dulce gozo no puede corromperse jamás.

Cuando ves un Águila ves una porción de Genio; ¡alza tu cabeza!

Así como la oruga escoge las hojas más hermosas para poner sus huevos, el cura arroja sus maldiciones sobre los goces más hermosos.

Crear una pequeña flor es labor de eras.

La Maldición robustece: la Bendición relaja.

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

¡Las plegarias no aran! ¡Las alabanzas no cosechan!

¡Las dichas no ríen! ¡Las tristezas no lloran!

La cabeza Sublime, el corazón Pathos, los genitales Belleza, las manos y los pies Proporción.

El cuervo quisiera que todo fuera negro; la lechuza, que todo fuera blanco.

Exuberancia es Belleza.

Si el león se dejara aconsejar por el zorro, sería astuto.

El perfeccionamiento traza caminos rectos, pero los caminos torcidos sin perfeccionamiento son los caminos del Genio.

Antes matar a un niño en la cuna que criar deseos irresolutos.

Donde el hombre no está la naturaleza es estéril.

La Verdad jamás puede contarse de manera que se comprenda sin ser creída.

¡Suficiente! O demasiado.