Viviremos, amada día, sin ninguna ironía, y nos compraremos tal vez unos canarios, me gusta cuando vas desnuda a coger el teléfono, hay pocos que amen y menos aún que se entreguen.

Al cabo de unas horas el cielo está casi rojo, nuestra mirada resbala y sucumbe y a veces nuestros cuerpos se remueven, no hay en realidad más camino conocido, suceden cosas totalmente indecibles.

Yo no he sido nunca lúcido del todo, no me gusta el ruido y tengo horror al vacío, la entrega total de uno mismo es un estado furtivo, incierto; en cualquier caso, es un placer muy vivo.

Y la fascinación es una segunda vida; existe otra vida que atraviesa el mundo; algunos seres amándose hicieron temblar la tierra, otros van al amor como quien va al mar.

Y cuanto más te conozco, más fijo la mirada.


Nous vivrons mon aimée sans aucune ironie, et nous achèterons peut-être des canaries. J´aime quand tu vas nue répondre au téléphone, Il y en a peu qui aiment et très peu qui se donnent.

Au bout de quelques heures le ciel est presque rouge, nos regards glissent et meurent et parfois nos corps bougent, Il n´y a plus vraiment de parcours prévisible, Il se passe des choses totalement indicibles.

Je n´ai jamais été parfaitement lucide, Je n´aime pas le bruit et j´ai horreur du vide, le don total de soi est un état furtif, incertain; toutefois, c´est un plaisir très vif.

Et la fascination est une vie seconde; Il y a une autre vie qui traverse le monde; certains êtres en s´aimant ont fait trembler la terre, d´autres vont à l´amour comme on va à la mer.

Et plus je te connais, plus mon regard est fixe.

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Un Adán sin Eva no es gran cosa, suspiraba Adán delante de la programación erótica de TF1. Habría debido casarse, tener críos o algo; por muy buenos que sean los perros, un perro sólo es un perro.


Un Adam sans Ève, ce n´est pas grand-chose, soupirait Adam devant l´emission érotique de TF1. Il aurait dû se marier, avoir des gosses ou quelque chose; les chiens ont beau être gentils, un chien reste un chien.

Si ustedes supieran qué diferente está esta noche. Son las tres de la madrugada, tengo uno de mis insomnios. Bebí una taza de café, ya que en realidad no iba a dormir. Le puse demasiado azúcar y el café quedó horrible. Oigo el ruido de las olas del mar rompiéndose en la playa. Esta noche está diferente porque, mientras duermen, estoy conversando con ustedes. Interrumpo, voy a la terraza, miro la calle y la franja de playa y el mar. Está oscuro. Tan oscuro. Pienso en personas que me gustan: todas están durmiendo o divirtiéndose. Es posible que algunas estén tomando whisky. Mi café entonces se transforma en más dulzón aún, en más imposible aún. Y la oscuridad se vuelve mayor. Estoy cayendo en una tristeza sin dolor. No es malo. Forma parte. Mañana probablemente tendré alguna alegría, también sin grandes éxtasis, sólo alegría, y eso tampoco es malo. Sí, pero no me está gustando mucho este pacto con la mediocridad de vivir.

Y de repente aquel dolor intolerable en el ojo izquierdo, el lagrimeo y el mundo volviéndose turbio. Y tuerto: pues al cerrar un ojo, el otro automáticamente se entrecierra. Cuatro veces en el transcurso de menos de un año un objeto extraño agredió mi ojo izquierdo: dos veces basuritas no identificadas, una vez un grano de arena, otra una pestaña. Las cuatro veces tuve que acudir a un oftalmólogo de guardia. La última vez le pregunté al que cumple su vocación cuidando por así decirlo de nuestra visión del mundo: ¿por qué siempre el ojo izquierdo? ¿Es simple coincidencia?
Respondió que no. Que por normal que sea la vista, uno de los ojos ve más que el otro y que por eso es más sensible. Lo denominó ojo director. Y éste, por ser más sensible, toma el cuerpo extraño, no lo expulsa.
Quiere decir que el mejor ojo es aquel que al mismo tiempo es el más poderoso y el más frágil, el que atrae problemas que, lejos de ser imaginarios, no podrían ser más reales que el dolor insoportable de una basurita que hiere y araña una de las partes más delicadas del cuerpo. Me quedé pensativa.
¿Será que esto sucede sólo con los ojos? ¿Será que la persona que más ve, por lo tanto la más potente, es la que más siente y sufre? Y la que más se desgarra con dolores tan reales como una basurita en el ojo. Me quedé pensativa.

Para rehacerme y rehacerte vuelvo a mi estado de jardín y de sombra, fresca realidad, apenas existo y si existo es con un delicado cuidado. Alrededor de la sombra hace un calor de sudor abundante. Estoy viva. Pero siento que aún no he alcanzado mis límites, ¿fronteras con qué?, sin fronteras, la aventura de la libertad peligrosa. Pero me arriesgo, vivo arriesgándome. Estoy llena de acacias que se balancean, amarillas, y yo que apenas he comenzado mi jornada, la empiezo con un sentido de tragedia, adivinando hacia qué océano perdido van mis pasos de vida. Y locamente me apodero de los desvanes de mí, mis desvaríos me asfixian de tanta belleza. Yo soy antes, yo soy casi, yo soy nunca. Y todo eso lo he obtenido al dejar de amarte.

No es siempre a todos apreciable y caro lo que al sentido tienta mientras alguien lo sienta aun si es muy dulce, pésimo y amargo.

El buen gusto es tan raro que a la opinión del vulgo errante cede quien a solas lo goza sin embargo. Así yo pierdo, avaro, a quien saber no puede de un alma triste ayes y dolores.

El mundo es ciego y da lauros y honores a aquel que menos digno se revele, cual látigo que al par enseña y duele.


 

Non sempre a tutti è si pregiato e caro

quel che ´l senso contenta,

c´un sol non sia che´l senta,

se ben par dolce, pessimo e amaro.

Il buon gusto è sì raro

c´al vulgo errante cede

in vista, allor che dentro di sè gode.

Così, perdendo, imparo

quel che di four non vede

chi l´alma ha trista, e´suo sospir non ode.

El mondo è cieco e di suo gradi o lode

più giova a chi più sacarso esser ne vuole,

come sferza che ´nsegna e parte duole.

 

Aquí herido de muerte
estoy. Aquí goteo
espesor animal y mudo llanto.
Aquí compruebo
la resistencia ciega de un latido
a la fría posibilidad del puñal.
Aquí pronuncio
la palabra que nunca
moverá una montaña.
Aquí levanto
inútiles barreras
que derriba la muerte.
Aquí libro batallas
contra el viento, incluso
contra un ángel (aún cojeo
hacia el lado de Dios).
Aquí y cada día
y cada hora y
cada segundo me he negado a morir.

Aquí odio la vida, sin embargo.

Odio cuanto levanta al aire
una frente o un pétalo.
Cuanto he besado, cuanto
he querido besar y ha sido
materia o voz de mi deseo. Odio
y amo. (Amo
con demasiado amor.)