mario 010001

Si he de vivir que sea
sin timón y en el delirio.

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Oui l’endorphine s’est envolée

Pero…

Do you remember the first time?

Igual estoy muy borracha, (como nos dijo aquella recepcionista de aquel hotel: “estáis muy borrachas para salir” con tono paternalista)

igual la vez que menos.

Hoy no he bebido hasta vomitar, por lo menos.

No hasta olvidarme de mi cuerpo, de mi presencia. Hubo un día que quería vivir tanto que quería morirme. Ahora moriría solo por un instante de esa vida.

Joder, me encantaría volver. Volver a aquellos años de ambulancias, ruido, noches de no saber, noches de deseo, de nostalgia y escribirte, dedicarte. Noches de partirme la frente por tí. Noches de no hacerlo. Noches.

¿Volverás? ¿Volveremos? Sí creo en la rehabilitación, solo necesito que me acompañes.

 

 

Sócrates. ¿Entiendes tú por pensar lo mismo que yo?

Teetetes. ¿Qué entiendes por pensar?

Sócrates. Un discurso que el alma se dirige a sí misma sobre los objetos que considera. Me explico como un hombre que no sabe muy bien aquello de que habla, pero me parece que el alma, cuando piensa, no hace otra cosa que conversar consigo misma, interrogando y respondiendo, afirmando y negando, y que, cuando se ha resuelto, sea más o menos pronto, y ha dicho su pensamiento sobre un objeto, sin permanecer más en duda, en esto consiste el juicio. Así pues, juzgar, en mi concepto, es hablar, y la opinión es un discurso pronunciado, no a otro, ni de viva voz, sino en silencio y a sí mismo. ¿Qué dices tú?

Teetetes. Lo mismo.

Sócrates. Cuando se juzga que una cosa es otra, a mi parecer, se dice uno a sí mismo que tal cosa es tal otra.

Teetetes. Sin duda.

Cuando dejamos a alguien a quien hemos amado, hay que decir lo que le dije hace un rato: “Adiós, me voy”. Pero desaparecer, esconderse como un criminal, es vergonzoso. Tuve la impresión de convertirme en el personaje de una película mala. De un melodrama hábilmente ideado. Cuando el hombre descubre que ama a la mujer, la mujer, que antes le amaba, descubre que ya no le ama. Es una historia lamentable. No creo que la vida pueda parecerse a esos mundos misteriosos de los que nunca se puede volver. […]. La nausea es un malestar noble. Ese no es el nombre que le conviene a ese poso. A esa vergüenza que permanece en mi garganta que no puedo digerir, que tampoco puedo escupir. Cuando alguien nos deja y sufrimos, nunca sabes muy bien por qué. No se trata solo de amor, está el orgullo, el amor propio. Me esforzaba por dejar de sufrir o sufrir el menor tiempo posible. Sabiendo que algún día dejaría de sufrir. Pero cuando la tierra tiembla bajo tus pies…cuando el amor, el éxito, la revolución, no significan nada…el mundo lo salvarán los niños, los soldados y los locos.

 

Para más info: https://books.google.es/books?id=uislUBJDH-cC